Frente a los detractores del uniforme, un gran número de personas defiende el hecho de que los niños lleven prendas idénticas, ante los múltiples beneficios que esta opción presenta, entre ellos los siguientes:
1. Ahorra tiempo. Llevar uniforme evita estar pensando qué prendas ponerse. Un tiempo que puede ser dedicado a otras tareas, como el desayuno y la correcta alimentación, entre otros. Lo que reduce el estrés para el niño.
2. Evita faltas de disciplina en las escuelas. Con el uso de uniformes se evita que los alumnos lleven prendas poco adecuadas, como camisetas con frases ofensivas o que generen rivalidad entre los alumnos al tener preferencias por diferentes equipos de futbol.
3. Mejora el rendimiento. El uniforme ayuda a mejorar el comportamiento de los alumnos, ya que incrementa su concentración al crearse un ambiente más formal y académico.
4. Aumenta la creatividad. Pese a las críticas que señalan que el uniforme suprime la capacidad de un niño para mostrar su individualidad, estudios señalan que llevar las mismas prendas que el resto de compañeros invita a los alumnos a reflexionar acerca de la manera de expresarse mediante otras fórmulas que no sean la apariencia.
5. Evita las comparaciones. Los uniformes ayudan a reducir las comparaciones negativas entre los alumnos de diferentes niveles socio económicos, lo que contribuye a aumentar la autoestima de los estudiantes y les proporciona un sentimiento de comunidad y pertenencia.
6. Aumenta la seguridad de los alumnos. El hecho de que todos los alumnos vayan vestidos iguales contribuye a que, en los eventos y las clases, los estudiantes puedan ser reconocidos e identificados más fácilmente.
En el mundo en el que vivimos es de suma importancia, que tengamos una buena presentación hacia los demás.
La forma en la que actuamos, en la que hablamos y la manera en que tratamos a los demás, todo demuestra ciertos aspectos de nuestras vidas. De esta manera nos ganamos el respeto y la confianza de las demás personas.
De esta forma se evitan las comparaciones y distracciones entre los alumnos ya que acaba con la competitividad a la hora de vestir, evitando las diferencias sociales en la vestimenta y favoreciendo la unión para que se puedan centrar en aprender valores que aporten a su vida diaria.